Liberlibelula: «Espero poder escribir monsterfucking en el futuro»
El Edén de la huesos en flor (NdeNovela) es su última novela mezcla de fantasía, romance y thriller. Hablamos de (y con) Libertad Delgado, aunque seguramente la conozcas por su pseudónimo en redes sociales «Liberlibelula».
Sara Niño para InMagazine
IM: ¿Cuánto te ha llevado escribir El Edén de los huesos en flor? Es un buen tomo 😃.
Libertad Delgado (L. D.): La primera versión pulida del manuscrito me llevó 2 años y 2-3 meses, y eso metiéndome bastante presión. Por desgracia, soy una escritora lenta y (quizá demasiado) concienzuda, así que siempre necesito forzarme para llevar los proyectos a término en un periodo de tiempo medio decente.
Luego, por supuesto, habría que añadir el proceso de revisión editorial y corrección, que ocupó otros 2 meses, más o menos. Vamos, que en total este libro ha necesitado unos tres años para estar listo para su publicación.
IM: ¿Has necesitado documentarte o está todo en tu imaginación? Si está todo en tu cabeza, cuéntanos el secreto de tamaña capacidad imaginativa 😅.
L. D.: Aunque me he inventado gran parte del worldbuilding y los seres que habitan en él, para este universo me valí bastante del trabajo de divulgadores y folcloristas españoles, en especial aquellos especializados en mitología y seres mágicos, como Jesús Callejo (y sus ilustradores, Marina Seoane, Manuel Díez y Ricardo Sánchez), Clara Dies Valls, Javier Prado e Irina Hirondelle (que también ilustran). Su trabajo me sirvió mucho como inspiración inicial.
Claro que después una se desvía de lo canónico y se inventa cosas nuevas o adereza las ya existentes porque la trama lo necesita, pero eso es cosa mía.
En cuanto a la imaginación, siempre fui una niña muy dada a la fantasía y eso no ha cambiado. Por suerte, también tengo a mi disposición una riqueza inmensa de otros artistas, escritores y músicos, cuyo trabajo ha dado alas a mi imaginación durante las últimas décadas, por lo cual estoy muy agradecida.
Libertad Delgado apuesta por una mezcla literaria antigua
IM: Un Edén de huesos en flor se define como un dark romantasy. O sea que mezclas fantasía, romance y género negro. ¿Cómo se logra encajar estos tres géneros?
L. D.: En realidad, lo de dark viene por el universo en el que se ambienta la historia, que es bastante oscurete (si bien tiene sus rayos de luz y esperanza). El romance entre los protagonistas, a mi parecer, no es un dark romance. Creo que ambos son demasiado tiernos y “éticos” (dentro de sus circunstancias personales turbulentas) como para cumplir con las convenciones de ese género.
Quitando eso, lo de mezclar fantasía, romance y terror/turbiedades a mí me encanta. De hecho, es una combinación que viene de muy antiguo; yo no he inventado nada. Véase cualquier cuento de hadas original, donde abundaban el terror, la violencia, la muerte y los encamamientos (algunos de ellos, bastante cuestionables).
Creo que los mejores cuentos de hadas son aquellos que tienen una buena dosis de terror. A fin de cuentas, eran una forma de advertir a la gente de peligros muy reales, aunque se les diera un revestimiento de magia y monstruosidad. Muchos de esos cuentos exponían el peligro inherente a ser una mujer en un entorno cruel: la vulnerabilidad, los abusos, la cautela ante lo desconocido, una sexualidad que podía ser fuente de maltrato o de poder.

Seguro que muchos expertos lo habrán explicado con más elocuencia que yo, pero, en resumen: creo que es por todo esto que, aunque para muchas de nosotras las circunstancias han mejorado bastante desde aquellos siglos tan crudos, la combinación de fantasía-romance-terror suele resultar muy cercana al público femenino.
Y ya, si mezclas eso con algo de intensidad romanticista y/o gótica, donde la vulnerabilidad y las pasiones humanas están a flor de piel y la belleza convive con el horror, el resultado suele ser algo a lo que no puedo resistirme.
IM: En esta novela, mezclas el mundo humano con el de los feys (criaturas como hadas, duendes, etc). ¿Con cuál te quedas?
L. D.: No sabría decir. Según están las cosas en el momento de esta historia, en ambos puede pasar casi cualquier cosa. Ambos son vastos, llenos de misterios y criaturas inexplicables, y cada uno tiene su atractivo particular. Supongo que depende de si te gustan más los asuntos de los feys, que tienen un ambiente más de fantasía de cuento; o si prefieres la intensidad gótico-católica que impera en el plano de los humanos, que están luchando por prevalecer en un mundo que durante los últimos 40 años se ha llenado de pesadillas andantes.

De verdad que no sabría cuál elegir, pero, si me obligan, diría que tengo bastante curiosidad por el mundo de los humanos. Parece que la cosa está intensa por ahí. Hay no muertos, posesiones demoníacas, criaturas grotescas, guerras con otras especies y santos combatientes con poderes divinos. Aún no hemos explorado esa parte de este universo (y probablemente no lo hagamos hasta dentro de unos libros más), pero ¿a quién no le va a gustar semejante sarao?
IM: ¿Tienes algún personaje favorito o con el que te sientas identificada?
L. D.: Tanto Talía como Salazar me resultan muy cercanos, pero creo que he volcado bastantes detallitos de mí en Talía (sin llegar a niveles de self-insert, cosa que siempre intento evitar). Escribir algunas de sus escenas requirió una vulnerabilidad considerable por mi parte, pero justo esas son las que más parecen llegarles a los lectores, así que me alegro por ello.
IM: Flordemuerte, Adelfa, Arceúsa, Terebinta… ¿Cómo inventas tantos nombres y cómo no te pierdes entre tanto apodo?
L. D.: Elegir los nombres de mis personajes suele ser una de mis partes favoritas del proceso. Para las dríades (y otras gentes de Bosqueterno), me hice una lista de nombres de plantas y prefijos/sufijos con significados vegetales que aparecían en nombres reales de nuestro mundo (Behindthename.com es mi fiel amigo para estos menesteres).
Una vez tuve una lista lo bastante larga, empecé a combinar fragmentos de distintas palabras hasta encontrar algo que se adaptara a lo que estaba buscando. Mirtalón viene de “mirtilo”, Arceúsa de “arce”, Terebinta de “terebinto” y Mortalía (Flordemuerte) viene de la combinación del griego Thallo (que significa “florecer, echar brotes”) y “mortal” (esto se explica solo).
Yo no me lío con los nombres, porque son mis personajes y los distingo fácilmente, pero sí es cierto que algunos lectores necesitan un rato para acostumbrarse a todos y no liarse. Es comprensible. 😅
IM: Salazar decide llevarse a Flordemuerte a pesar de no ser la más adecuada. ¿Nos atrae siempre lo peligroso?
Liberlibelula: una ilustradora que no necesita dibujar para escribir
L. D.: Salazar está acostumbrado al peligro y, de hecho, su condición y oficio de nigromante lo obligan a lidiar cada día con riesgos que para muchos otros serían una sentencia de muerte. Es por eso que, cuando encuentra a Talía, que les resulta aberrante a cuantos la rodean, él se salta sin esfuerzo esa primera impresión de horror y solo ve algo sobrecogedoramente hermoso.
La ve a ella, más allá del monstruo, y le despierta algo muy distinto al resto: curiosidad y atracción. Lo cual es también bastante peligroso (quizá más aún), pero es un peligro que Salazar está dispuesto a correr con tal de acercarse más a ella.
A decir verdad, creo que a Talía la atrae más el “peligro” de Salazar que al contrario, aunque solo sea porque percibe en la monstruosidad del nigromante un reflejo de la suya propia y una parte de ella se pregunta cómo sería blandir sus poderes aberrantes con misma seguridad que él.
IM: Eres ilustradora. ¿Cuánto te apoyas en las ilustraciones a la hora de narrar?
L. D.: Por norma general, soy muy capaz de escribir una novela sin hacer una sola ilustración de ella, pero siempre me gusta hacer aunque sea unos bocetillos de los personajes al principio del proceso de escritura. Ponerles cara me ayuda a “conocerlos” mejor y eso facilita de algún modo el escribirlos.
Después, si me vengo arriba, suelo hacer retratos más elaborados de ellos para poder compartirlos con mis amigos y con los futuros lectores. Las ilustraciones siempre gustan.
IM: En redes sociales, eres LiberLibelula. ¿Qué significado tiene para ti este insecto?
L. D.: En realidad es muy simple. Elegí el sobrenombre con catorce años para navegar por internet y fue casualidad que en ese momento estuviera ligeramente obsesionada con las libélulas. Me parecían la versión afilada y carnívora de las mariposas. Y eso, para mi cerebrito adolescente, era lo más chulo del universo.
Encima, simbolizaban la metamorfosis, el renacimiento y la adaptabilidad ante los cambios (entre muchas otras cosas), aspectos que fueron muy importantes para mí en ciertas etapas de mi vida (como para todo el mundo, supongo).
La fijación se mantuvo durante muchos, muchos años, colándose en mis universos de fantasía, en mis ilustraciones, hasta en las joyas que me ponía. La gente que me conocía acabó asociando las libélulas conmigo, y a día de hoy son criaturas que siguen gustándome mucho. Me encantan los animales, en general.
Del Dark Romantasy al Monsterfucking
IM: ¿Te leen más hombres o mujeres o por igual?
L. D.: La fantasía romántica tiene un público mayoritariamente femenino, por lo que, calculando al vuelo, diría que el 80% de mis lectoras son mujeres.
No obstante, sé que también me leen unos cuantos hombres, aunque ellos suelen venir atraídos más por la parte fantástica que por la romántica. Me gusta pensar que tengo un poco de todo para (casi) todos los gustos.
IM: ¿Ya estás escribiendo una nueva novela?
L. D.: Estoy juntando las piezas clave para escribir la siguiente de este universo, pero aún me encuentro en una fase muy abstracta e inicial del proceso, así que necesitaré un tiempo antes de poder sentarme a teclear en serio.
IM: Si no fuera Dark Romantasy, ¿con qué otro género te sentirías cómoda?
L. D.: El Romantasy siempre me ha encantado, pero tengo también algunas cosillas de terror turbiete rural en la recámara, y alguna romántica mamarracha en el catálogo. El monsterfucking también me parece divertidísimo y espero poder escribir algo de ese palo en el futuro.
IM: ¡Muchas gracias por atenderme!
L. D.: ¡A ti por la entrevista!
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