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Gemma Lienas: «Habría que replantearse cómo tratamos a la gente mayor»

Rodeada de libros, que es donde más a gusto se siente, nos recibe Gemma Lienas. La escritora acaba de publicar la novela La vida privada de Carmina Massot (Harper Collins), una historia protagonizada por una mujer de 87 años con un pasado tremendamente revelador… y privado.

Sara Niño, para InMagazine

Sara Niño (S. N.): ¿En qué o en quién te has inspirado para crear el personaje de Carmina Massot?

Gemma Lienas: No me he inspirado en nadie, aunque sí que he cogido cosas que viví cuando mi madre y su hermana estuvieron al final de sus días, sobre todo por lo que respecta a la pérdida de autonomía. Recuerdo algunas escenas que me han servido para alimentar ese inicio de decadencia de Carmina. En cambio, toda la cuestión de cómo acepta la muerte hasta su peripecia en el pasado cuando era joven, pasando por cómo es ella personalmente, es inventado. Sí que es verdad que yo quería escribir una novela sobre una mujer mayor.

(S. N.): ¿Con qué rasgo de Carmina te quedas?

Gemma Lienas: A mí me gusta su independencia de criterio. Es una mujer fuerte y quiere que su criterio sea respetado. De hecho, lo demuestra a lo largo de su vida, y esa es un poco la historia que les cuenta a sus sobrinas que no conocen de su vida privada. Pero, además, también se ve cuando es mayor y va teniendo dificultades y su entorno decide que hay que resolverlas de una determinada manera y ella no quiere resolverlas de esa manera, sino a su manera. Me parece importante porque creo que, cuando la gente envejece, hay veces que debe ceder o cede a lo que su entorno quiere y no se respetan sus propios criterios. No todo se puede respetar pero sí se puede llegar a un compromiso. Y es lo que pide Carmina.

(S. N.): Normalmente, tendemos a olvidar a los mayores o no hacerles caso cuando, en realidad, son los que más tienen que contar. ¿Por qué hacemos esto?

Gemma Lienas (G. L.): Carmina en un momento dado dice «no quiero que me metan en una residencia, donde me tratarán como a una vieja infantilizada». Yo creo que, muchas veces, ocurre eso: a las personas mayores las tratamos como si fueran criaturas y no lo son. Yo creo que, en estos momentos, habría que replantearse también cómo tratamos a la gente mayor, desde un punto de vista asistencial, pero también en cómo organizamos las ciudades.

S. N.: Carmina ha decidido pasar revista y contar su vida privada a sus sobrinas. ¿Todos deberíamos hacer esto cuando lleguemos a los 80? Porque seguro que todos tenemos una vida privada desconocida para nuestra familia…

Si viviera ahora, Carmina seria feminista; una mujer que estudiaría una carrera universitaria; una persona que viajaría mucho y que pondría mucho énfasis en su vida profesional y también en su vida sentimental, pero sin comprometerse como en el pasado.

Gemma Lienas: Sí, quizá sí. Bueno, yo creo que cada cual tendrá su manera de ver cómo se acerca a la muerte. Pero yo pensando en este personaje y, sobre todo, en cómo se acerca a la muerte, te tengo que decir que leí libros sobre la muerte y de profesionales que se dedican a cuidados paliativos. Aprendí muchas cosas, y eso me permitió establecer unos pasos para que la propia Carmina vaya hacia su propia muerte. Pero, además (y eso no lo aprendí en los libros), decidí cómo Carmina quería cerrar sus asuntos: el legado de su vida privada, el de sus cosas más queridas para que vayan a parar a la gente que la quiere y ordenarlo todo. Para Carmina es muy importante ordenarlo todo. A mí me parecía bien que fuera cerrando, despidiéndose, legando… Pero es curioso que hablé con dos amigas y les dije que a mí me gustaría morir como Carmina, teniendo tiempo de cerrar todo, y me dijeron que a ellas las horrorizaba, que preferían morirse sin enterarse. Supongo que esto va en las personas.

S. N.: Carmina vivió su juventud en los años 50. ¿Cómo sería con esa edad en el año 2022?

Gemma Lienas: Sería declaradamente feminista porque tiene una actitud de rebeldía frente a situaciones que ve respecto a las mujeres en esa España franquista. Ella no lo sabe pero tiene un compromiso por la libertad de las mujeres, aunque en ese momento no lo hubiera dicho nunca. Si viviera ahora, seria feminista; una mujer que estudiaría una carrera universitaria; una persona que viajaría mucho y que pondría mucho énfasis en su vida profesional y también en su vida sentimental, pero sin comprometerse como en el pasado.

S. N.: En ocasiones, Carmina se refiere a sus sobrinas con la palabra «coreuta». ¿Qué quieres indicar con esta palabra de origen griego?

Gemma Lienas: Quería indicar que son el coro. No he hecho una novela trágica en absoluto; es una novela vital. Y quería que, en esa novela, hubiera un coro griego. No son exactamente un coro pero sí sirve para delimitar algunas cosas que cuentan. Además, yo quería que las sobrinas no tuvieran una entidad propia; quería que el lector o lectora las viera como un pack, porque para mí eran el «coro». Quería que tuvieran esa función de coro que ríen, que lloran, que ensalzan… Y porque me sirven argumentalmente y, además, son dos personajes que para Carmina han sido casi como sus hijas.

S. N.: Has introducido el personaje de Moby Dick. ¿Por qué este personaje ficticio y no cualquier otro?

Gemma Lienas: Bueno, la persona que viene de Francia y tiene encomendada una misión con cierta relación con espías (pero no es una novela sobre espías) no quiere que sepan nada de ella, ni Carmina ni su madre, porque eso las puede perjudicar. Entonces, se escuda detrás de un pseudónimo. A veces, no sabes por qué pones un nombre u otro. En este caso, lo elegí porque es un símbolo que tiene mucha fuerza, pero fue algo espontáneo.

Cuando escribo, dejo de ser Gemma. Me es igual de fácil meterme en un papel o en otro.

S. N.: ¿Piensas en la posibilidad de publicar una novela que recoja la historia desde la perspectiva de Moby Dick, por ejemplo La vida secreta de Moby Dick?

Cubierta de La vida privada de Carmina Massot. Foto: Harper Collins
Cubierta de La vida privada de Carmina Massot. Foto: Harper Collins

Gemma Lienas: No lo había pensado, pero es curioso que me lo digas porque siempre me preguntan si habrá continuación. Bueno, en principio, no lo tengo pensado. ¿Y sabes qué pasa? Que estoy muy atareada porque soy Diputada en el Parlament de Cataluña y, durante el último año, no he tenido ni tiempo de escribir ni de tener una idea. Pero la semana pasada tuve dos ideas de novelas de adultos así que, teniendo estas dos ideas, seguro que no me dedico a hacer otra novela desde el punto de vista de Moby Dick.

S. N.: Has escrito tanto novelas juveniles como de adultos. ¿Con qué personajes disfrutas más, con los adolescentes o con los adultos?

Gemma Lienas: Esta es una pregunta difícil porque, cuando me pongo a escribir, sea para adultos, jóvenes o niños, lo tengo claro. Y cuando empiezo a tener perfilada la historia y cuando he visto el final, me pongo a trabajar en mis libretas de argumentos. Cuando empiezo a escribir, me meto en la piel del personaje. Para mí, es la ceremonia de meterme en la piel del personaje. Pienso que debe de ser lo mismo que los actores y actrices. Cuando escribo, dejo de ser Gemma. Me es igual de fácil meterme en un papel o en otro.

S. N.: ¿Ves esta novela en cine o televisión?

Gemma Lienas: A mí siempre me dicen que mis novelas son muy cinematográficas. Creo que, tal vez, trabajo mucho mis novelas en las libretas de argumentos, así que todo está visto. Tengo muy perfilados a mis personajes, lo que hace que sean muy visuales.

S. N.: No estás escribiendo en estos momentos pero sí tienes dos ideas, según nos decías. ¿Es posible que pronto te pongas ya con esa libreta de argumentos y escribas tu próxima novela?

Gemma Lienas: Creo que voy a aprovechar las vacaciones de Semana Santa para empezar a escribir algunas ideas y las dejaré madurando. En agosto, que tengo el mes de vacaciones, espero poder empezar a trabajar en una novela. Lo que no sé es luego, durante el año, el tiempo que tendré porque es complicado, tengo mucho trabajo.

Sara Niño

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