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Bebi Fernández: «Querer el bienestar del otro siempre nace del amor»

La autora de la bilogía Salvaje regresó a las librerías el pasado mes de marzo con Cuentos afilados en noches extrañas y otras puñaladas (Editorial Planeta). Un libro con relatos de lo más variopinto en los que Bebi Fernández plasma la inspiración que le despierta la vida misma. La de ella y la de los demás, según nos cuenta.

Sara Niño, para InMagazine

Sara Niño (S. N.): ¿Cuál ha sido tu mayor inspiración a la hora de escribir Cuentos afilados en noches extrañas y otras puñaladas?

Bebi Fernández: La vida. Vivir es lo que me inspira. Incluso la vida de los demás me inspira. Una chica sentada en la cafetería; alguien que parece tener mucha prisa por llegar a algún lado; alguien llorando en una parada de autobús… Los artistas somos así. Nacimos con la inspiración dormida dentro y el mundo nos la despierta. 

S. N.: ¿Con qué te quedas: una noche extraña o una puñalada?

Bebi Fernández (B. F.): Creo que con la noche extraña. Una noche extraña puede salir bien. Una puñalada solo puede salir mal -a excepción del posible aprendizaje que deja la herida de después, por supuesto-.

S. N.: ¿Todos los cuentos que recoge este libro están basados en experiencias tuyas?

B. F.: No. Supongo que algunos poseen un deje de recuerdos que han vuelto, de sueños que he tenido… pero lo cierto es que la mayor parte de las historias que se narran en el libro tienen vida propia y pertenecen a su propio universo. 

S. N.: Hablas de amor y dices “el amor no está sobrevalorado ni infravalorado, está mal entendido”. ¿Cómo entiendes tú el amor?

B. F.: El amor es querer que otro esté bien. Si tú piensas en algo concreto que no podría ser amor, y lees esta última frase, te es imposible decir que eso podría no ser amor. Porque lo es. Querer el bienestar del otro es un deseo que siempre nace del amor. Sea el tipo de amor que sea. 

S. N.: Uno de los cuentos se titula “Lo que de verdad importa”. ¿Qué es lo que más valoras tú en la vida?

B. F.: Todo lo que la hace maravillosa me maravilla a mí. Soy bastante contemplativa. Para algunos, un instante pleno puede ser una puesta de sol; para otros un orgasmo; para otros el abrazo de una madre. Todos esos instantes de felicidad en equilibrio son los que hacen de la experiencia de vivir algo maravilloso. Y, sobre todo, valoro a la gente que quiere hacer del mundo un lugar más bueno y más justo. Su existencia es algo que me encanta haber descubierto mientras estoy viva.

S. N.: “Escucha al silencio, él te dirá lo que quiere oír”. ¿Muchas veces no queremos estar callados por miedo a lo que nos diga el silencio?

B. F.: Vivimos en una época de ruido continuo. No hablo ya de la contaminación acústica de las ciudades industrializadas en las que la gran mayoría de nosotros vivimos y trabajamos, sino del ruido mental. Las redes sociales, los vídeos de diez segundos continuos, las búsquedas frenéticas de desinformación en internet. Todo eso es ruido que atasca nuestra mente y la transforma en una larga cola de informaciones pitando de la que nos es imposible salir. No disfrutamos del momento ni “pensamos” el momento. No vivimos conscientemente. Por eso, en este aforismo de mi libro, invito a parar de “escuchar” todo ese ruido para, por fin, oírse a uno mismo. Escucharnos a nosotros mismos es esencial para ser nuestros propios guías en la vida -y evitar, por tanto, que se adueñen del rumbo de nuestra vida otras cosas-.

S. N.: Otro de los cuentos está dedicado a la cobardía. ¿Has perdido o no has hecho algo en un momento de tu vida por cobardía?

B. F.: Sí. Alguna vez. No me considero alguien cobarde por definición, pero a veces me he sentido erróneamente cómoda en mi zona de confort y eso me ha hecho perderme lo que me estaba esperando fuera de ella.  

S. N.: La inocencia… ¿Es malo ser inocente, sobre todo a cierta edad en la que, se supone, ya hemos dejado de ser niños?

B. F.: La inocencia no es mala, lo que es malo es darse de bruces con una realidad injusta. Es la vida la que nos va arrebatando la inocencia, no nosotros quienes renunciamos a ella.

S. N.: ¿Estás escribiendo algún otro libro?

B. F.: Siempre escribo, pero para mí. No para publicar.

S. N.: ¡Muchas gracias por atendernos!

Sara Niño

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