Pomelo: el summum de las frutas cítricas

Pomelo. Foto: Pixabay

El pomelo es del grupo de las naranjas y los limones pero, además de tener un sabor bastante ácido, lo que la hace especial y distinta a las otras es que contiene más vitamina C. Un ingrediente antioxidante indispensable para contribuir a mejorar el aspecto de la piel, entre otras cosas.

Sara Niño

Los pomelos, a diferencia de las naranjas o los limones, son menos conocidos. Puede que, incluso, no los encuentres en tu supermercado habitual. Pero tampoco es tan difícil hacerte con unos cuantos, en especial durante el otoño-invierno. Eso sí: suelen ser de tamaño bastante mayor que las naranjas y, probablemente, necesites echar al zumo una cucharadita de azúcar u otro edulcorante, a no ser que te gusten los sabores extremadamente ácidos.

El pomelo es agua en un 90%

Prácticamente todo lo que sacamos del pomelo es agua, con lo cual un vaso de zumo de esta fruta hidrata, refresca -ideal, pues, para beber en verano-, aporta energía y ejerce una función diurética. En este punto, se suele decir que el pomelo ayuda a adelgazar al contribuir a una mayor y mejor eliminación de toxinas; también, posee menos calorías que la naranja. Pero tampoco se trata de un remedio milagroso. Además, no es aconsejable en personas con problemas digestivos pues altera el flujo gástrico.

Por último, su alto contenido en vitamina C hace que esta fruta ejerza una excelente función antioxidante e inmunológica, mejorando el estado de la piel y las defensas. Un apunte: aunque no está demostrado, muchas mujeres comentan que el zumo de pomelo aumenta su flujo cervical y, por tanto, las sirve de apoyo en su búsqueda de embarazo.

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