Vacuna de Pfizer: una experiencia más

Vacuna Pfizer dolor en el brazo

El pasado 22 de julio recibí la primera dosis de la vacuna de Pfizer. Iba algo nerviosa dada mi fobia a las agujas y, también, intrigada por si me produciría efectos secundarios ya que había oído historias de toda clase. Sin embargo, y a pesar de no tener una confianza plena en esta vacuna, sabía que, ahora mismo, es nuestra única arma para avanzar hacia un mundo más sano y, con ello, más libre.

Sara Niño

Fue visto y no visto… Entre registros, números que avanzan a la velocidad de la luz en la sala de espera del Wizink Center y pocos minutos después, ya estaba con mi vacuna puesta. Sin algodón ni nada que detuviera una pequeña hemorragia -que, en mi caso, fue inexistente-, aunque con un poco de escozor en el brazo.

Sin embargo, a la mañana siguiente la cosa cambió: aquello me dolía como si me hubieran pegado un puñetazo. Ya me lo habían advertido: «Tómate un paracetamol antes y después, otro». Así lo hice pero, vaya, que no surtió efecto. ¿A qué se debe que te duela el brazo después de recibir la vacuna?

La velocidad a la que entra el líquido

Yo, que soy curiosa de nacimiento, he andado leyendo artículos por internet y en todos coinciden en que este dolor no se produce ni por la aguja que se emplea ni porque se pinche mal sino por la velocidad a la que entra el líquido, así como por el componente de esta vacuna. Realmente, se trata de otro de los efectos secundarios, en este caso de Pfizer -aunque también se ha registrado en la población vacunada con Moderna y, en menor medida, en la que ha recibido Janssen-.

El dolor de brazo es una reacción inflamatoria al llegarle al sistema inmune la alerta de que ahí hay algo que no debería estar. A continuación, llegan las células inmunológicas a la zona y luchan contra el patógeno produciendo dolor y, a veces, rojez e inflamación.

La edad, el género y las personas

Según estudios, las personas menores de 65 años revelan que han tenido dolor de brazo en un porcentaje mayor que las de 65 años en adelante. Por otro lado, todo depende de la sensibilidad de cada persona al dolor y los procesos inflamatorios.

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