Serotonina: cómo producirla de manera natural

Serotonina

Este neurotransmisor, llamado «hormona de la felicidad«, se sintetiza a partir del triptófano. Así pues, los antidepresivos elevan rápidamente la serotonina pero, realmente, esta puede y debe generarse de manera natural. Vamos a ver cómo.

Sara Niño

Unos hábitos de vida saludables -que incluyen una buena alimentación, higiene del sueño y actividad física regular- son esenciales para mantener unos adecuados niveles de triptófano y, también, de serotonina y melatonina. Los huevos, los lácteos (leche y queso), las legumbres, la fruta (plátano o aguacate), los frutos secos (nueces), el pescado azul, la pasta, el arroz, los cereales integrales, el pollo, el pavo y las verduras son alimentos ricos en triptófano que no deben faltar en la dieta.

Por otro lado, el alcohol, así como las grasas saturadas, los azúcares y la bollería industrial deben eliminarse de cualquier comida. Además, existen suplementos de triptófano, pero estos solo deben tomarse si el médico lo aconseja.

En lo que respecta a la actividad física, es muy beneficioso hacer deporte regularmente, aunque no necesariamente tiene que ser un ejercicio intenso: pilates, marcha o natación son un tipo de gimnasia muy favorable. Practicar yoga o meditación también es altamente gratificantes a nivel psicológico.

La vitamina D, más importante de lo que pensamos

Esta (mal llamada) vitamina -que muchos expertos denominan hormona- también ejerce efectos muy importantes en nuestro organismo. En el aspecto psicológico, interviene en la función cerebral y ayuda a la fabricación de serotonina. Así, muchas personas se sienten más depresivas en otoño e invierno, al haber menos horas de luz y, por tanto, menor capacidad del ser humano de fabricar vitamina D.

Las mujeres, ¿más depresivas?

La depresión depende de muchos factores, entre los que está la genética o las situaciones adversas de la vida. Sin embargo, las fluctuaciones hormonales a las que estamos expuestas las mujeres llevan a que soportemos mayor riesgo de padecer ansiedad, insomnio y depresión, tanto en la etapa fértil como en los primeros años de la menopausia -hasta que las hormonas se estabilizan-. Aparte, las mujeres sufrimos estrés más a menudo que los hombres por las cargas familiares y el reto de conciliar la vida personal con la laboral.

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