Piel sana in corpore sano: cómo cuidar el órgano más grande en el ser humano

Piel sana in corpore sano. Foto: Grijalbo

Comer sano, vivir sin estrés, dormir bien y emplear cosméticos adecuados, podríamos decir, son los pilares sobre los que se fundamenta no solo una buena salud sino, también, una piel saludable. Y es que el órgano más grande, ese que nos recubre de pies a cabeza, refleja absolutamente todo lo que se cuece en nuestro interior. La dermatóloga Andrea Combalia nos da algunos sabios consejos en Piel sana in corpore sano (Grijalbo).

Sara Niño

Desmontando algunos mitos

En este libro asistimos a un clase magistral sobre los tipos y colores de piel, las capas que la componen (epidermis, dermis e hipodermis), cuidados de las uñas y el pelo y evolución que sufre el pH de la piel en las diferentes etapas de la vida. Además, la doctora Combalia desmonta algunos de los mitos más extendidos en lo que a estética se refiere.

1- Sudar no adelgaza: el sudor está compuesto, en un 99%, por agua. Lo que sucede es que, al sudar, nos podemos sentir más ligeros porque nos deshidratamos (un litro de agua pesa un kilo) pero no adelgazamos. Sudar tampoco elimina toxinas, la cantidad secretada es mínima y son los órganos como el hígado y los riñones los que se encargan de esta función.

2- Los poros no se pueden cerrar: las campañas de marketing prometen que este o aquel producto cierra los poros. Tal y como asegura Andrea Combalia en Piel sana in corpore sano, los poros no se pueden cerrar. Un poro se puede limpiar en profundidad y, por tanto, mejorar su apariencia cosmética, pero nunca se cerrará. De hecho, los poros son necesarios para que, a través de ellos, salga el sudor y crezca el pelo.

Piel sana in corpore sano. Foto: Grijalbo
Cubierta de Piel sana in corpore sano. Foto: Grijalbo

3- No existen los productos milagro: un cosmético no hace efecto desde el primer día. Por lo general, la piel tarda en regenerarse, aproximadamente, 28 días (cuando vamos cumpliendo años, esta regeneración se enlentece), de manera que una crema, por ejemplo, deberá aplicarse durante bastantes días para que refleje sus efectos sobre la piel.

A piel más clara más facilidad para sintetizar vitamina D (y viceversa)

Es también muy interesante el capítulo de Piel sana in corpore sano dedicado a las vitaminas. La D -que, por cierto, está últimamente en boca de todos por beneficiar al sistema inmune- se sintetiza a partir del sol. En primavera y verano, con una exposición solar de 10 minutos al día tendríamos suficiente vitamina; sin embargo, en invierno este tiempo se multiplica, algo que, en días nublados, supone un problema. También, Andrea Combalia refiere que las personas con pieles claras tienen más facilidad para sintetizar Vitamina D que las de piel oscura bajo una misma exposición solar. Sin embargo, con la vitamina B9 (Ácido fólico) ocurre lo contrario.

Si queréis seguir adentrándoos en el maravilloso mundo de la dermatología y nurticosmética, os animamos a leer Piel sana in corpore sano. Nosotr@s ya estamos aplicando los consejos de la doctora Combalia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *